Hoy ya no tengo ganas de comer, quisiera pasar un mes entero sin ver comida. Claro que eso no se puede, no tengo tanta fuerza de voluntad y mi papá notaría que si llego a estar en los huesos es porque no he comido en treinta días. Aunque la idea sigue rondando por mi cabeza, ya estoy cansada de saborear y de sentir la comida en mi lengua o a veces directamente en mi garganta, ya no la disfruto, es sólo comer por comer.
Estos últimos días han sido terribles, no puedo dejar de llorar, cualquier cosa me hace recordar mi tristeza, sentirme tonta, sentirme gorda y abandonada porque últimamente importo poco a mis "amigas". Pero son cosas que yo sé superar, lo he logrado alguna vez. Antes tenía control sobre la comida, no sentía esa desesperación cuando me veo al espejo. Antes no dependía tanto de mis amigas, yo puedo volver a lograr eso. No es tan difícil. Lo haré por mi, porque quiero volver a ser feliz y verme al espejo orgullosa de que se vean mis clavículas y los huesitos que están debajo de ellas, quiero despertar y darme cuenta de que toda la noche estuve acariciando mis huesos de la cadera.Quiero que todo sea como antes, saber que mis amigas me necesitan más que yo a ellas. Ya debo irme a la escuela, no desayunaré. Intentaré evitar la comida o por lo menos tirar la mitad.
Ya voy a estar bien. No más comida, no más tristeza, no más lágrimas de desesperación.

