Este 26 de noviembre viajaré a la capital de mi país. Me invitaron a la grabación del DVD de un concierto en vivo de mi cantante preferido. La idea es que él cantará mientras varias amigas (de Monterrey y DF) y yo seremos el público y es posible que salgamos en el DVD. Estoy muy emocionada, hace más de un año que no veo a esas amigas, además el concierto va a estar increíble.
Así que debo hacer las cosas bien y comer lo menos posible, porque ya me queda sólo una semana para el viaje y debo estar lo más delgada que pueda. Quiero lucir bien, o por lo menos no tan mal.
Ayer pesaba 48.8 kilos y como estuve ocupadísima todo el día se me olvidó por completo la comida, ya cuando llegué a casa no había nada de comer (¡perfecto!), así que me fui a dormir. Hoy desperté, me pesé y estaba en 48kg justos. Me hizo sentir tan bien, tan fuerte, con voluntad, ligera, feliz, realizada, linda. Pero a la vez me sentía cansada y temblaba, pero no de frío, era debilidad. Y de repente oí esa voz en mí que siempre intenta protegerme, decirme que no debería maltratarme de esa forma y que alguna vez prometí que no me haría daño nunca más, además debía caminar a la escuela y con esa tembladera no podía caminar bien, mucho menos escribir. Así que, derrotada por la voz de mi conciencia bajé a la cocina y desayuné cereal. Sé que arruiné el 48 porque además del cereal comí con mi papá en la tarde. Pero logré ir a la escuela sin sentir que en cualquier momento me tiraría al suelo de estar tan débil. Y bueno, ya veré mañana qué tanto subí.
Por lo pronto me les voy, gracias a todas las que me comentan, de verdad me emociona mucho ver sus comentarios.
PD. No estoy segura de mencionar el nombre del artista, es que buscando cosas de ese cantante es posible que encuentren mi Facebook personal. Y sé que ustedes no tienen malas intenciones, pero hay muchas personas malas por internet. Así que prefiero no arriesgarme a que luego se entere medio mundo de la existencia de mi blog.
