Así como mi título, estoy hasta la madre de mí, no me soporto, no puedo parar de comer, no puedo estudiar, no puedo sentarme con la espalda recta, no puedo llorar. Odio no poder llorar, se me queda adentro toda la angustia y sumándole todo lo que he comido me inflo, de comida y tristeza.
¿Será que tan pronto ya no me gusta A? Sí, así soy de cambiante. Ya no me interesa, se me hace bonito y siempre se me hará así, pero ya pasó su tiempo y me aburrí de que me guste él. Me siento sola en ese aspecto, pero tendré que acostumbrarme, es obvio que nunca nadie querrá salir conmigo, no sé por qué de repente me quedan esperanzas de que alguien se fije en mí... por-favor! qué tonta.
Deseo no comer nada nunca más, al menos en esta semana, quiero hacer la dieta de la apendicitis que Kath hace jaja. Me siento muy mal, muy gorda y para acabarla de fregar, expongo el martes o jueves de la próxima semana, formal, con tacones y todo. No tengo ropa formal, acabo de comprar una blusa y estoy buscando tacones. Porque los tacones son obligatorios. No sé caminar con tacones, qué vergüenza, toda panzona y caminando como gallina espinada.
En fin, me voy con mi absurda meta de pesar 48 kilos cuando termine la semana. Ilusa.
Las quiero y disculpen que no me pase a comentarlas, pero de verdad que el tiempo me consume, la semana pasada dormí en promedio 3 horas por la noche (a vees 2 hr) y obvio sin ciestas por la tarde.


