Mi mente está dividida en dos. En realidad son pequeños pedacitos, pero los que predominan en mi conversación mental son dos:
ValenGorda y
Valentina.
Y siempre tienen conversaciones en mi cabeza más o menos así:
En el salón de clases.
-Mira, ella vende empanadas, compra una.
-Pero acabo de planear no comer.
-No es justo, todos traen una empanada.
-Sí, ya sé, pero tú no tendrás una.
-Mira, hasta las flaquitas de allá traen una.
-Pues bueno, bien por ellas que comen y no engordan, pero yo engordo hasta con pensar en comida, así que deja de pensarlo.
-Pero yo creo que si ellas pueden ser delgadas comiendo esa empanada tú también puedes.
-No, claro que no, yo no tengo su fantástico metabolismo.
-Pero comiendo cosas sanas nadie engorda.
-Una empanada no es sana.
-Pero cuando comes cosas sanas de vez en cuando está bien comer una empanada.
-Bien, lo dejaremos para cuando coma cosas sanas, ahora soy un cerdo.
-Mira, aquella se ve riquísima, además no creo que tenga tantísimas calorías y si te controlas y sólo desayunas eso no creo que engordes.
-Tú sabes que no podré controlarme, siempre me engañas de esa forma para empezar a tragar y luego no me dejas de fregar con que coma más. Además no quiero gastar dimero.
-Ay ¿qué son 7 pesos?
-Pues ya con eso tengo que cambiar un billete y me gasto todo el cambio en mensadas.
-Pues si te sabes controlar y sólo gastas 7 pesos estará bien.
-Pero tú sabes que no me puedo controlar.
-Corre ve a comprar, ya se va la de las empanadas.
-¡Que no voy a ir! Qué bueno que ya se va.
En casa.
-Hoy sólo he tomado agua, a veces es bueno comer algo sólido.
-Bueno, a veces pero no ahora.
-¿Por qué no?
-Porque estoy engordando muchísimo.
-Pero una galleta no te engordará más.
-En eso tienes razón, si fuera una galleta en todo el día las cosas estarían bien. Pero nunca puedo lograr eso, a penas abro la boca y ya no la puedo cerrar.
-Porque quieres, si supieras controlarte una galleta estaría bien.
-Pues controlarme es lo que trato de hacer ahora.
-Ya te controlarás mañana, vamos por galletas, leche, salchichas, la comida de ayer, tortillas, pan, miel, cereal, un pan, refresco... tenemos que comer todo lo que esté en la cocina.
-No quiero, sabes que eso es lo peor que puedo hacer.
-Pero ya mañana empezarás, disfruta este día. Además puedes empezar hasta el lunes y disfrutar estos tres días.
-No es una opción, recuerda que comer no es una opción.
-Bueno, ve y prepárate una zanahoria con limón.
-Sabes que no hay zanahorias y que si abro el refri me antojarás todo lo que hay dentro.
-Bueno, de todas formas necesitamos comer.
-No, yo no lo necesito.
-Claro que sí, todos necesitamos comida para vivir.
-Pues sí, pues sí, ya sé. Pero puedo vivir unos días sin comer, son dos días, no seas nena. Además sabes que el ayuno es lo que te funciona.
-Pero no es justo, todos comen y tú no.
-Yo no tengo la culpa de que ellos tengan un metabolismo genial, que no les importe engordar, que no estén interesados en adelgazar o que se amen con todo y lonja.
-No es justo. No me gusta esto, deberíamos pedir ayuda, estar bien. Quiero recuperarme.
-Sí, ya me vas a venir con lo mismo, para tí "recuperación" significa "comer todo lo que pueda en el menor tiempo posible".
-Yo quiero comida, la necesito. Sólo un pedacito, una moridita, una migajita. (lloro patéticamente)
-Ya sé, tampoco quiero que esto sea de esta manera, pero así tiene que ser. ¿A poco no quieres adelgazar?
-Sí
-¿Y comiendo lo vas a lograr?
-Sí, comiendo sano.
-Ya sabes que no se puede porque en mi casa no hay comida sana. No tenemos opción, no la tenemos. ¡Entiende eso!
Y así es diario, ¿les pasa a ustedes también?