Me siento atrapada en este cuerpo, ni siquiera me imagino que algún día cambiará. En algún momento estuve a punto de aceptarme de esta manera porque tengo demasiado amor propio como para ver mis defectos. Cada que mi peso aumentaba calculaba mi IMC y dejé de calcularlo cuando pasó de 25, que indica que tengo sobrepeso.
Pasar de un IMC de 18.5 a uno mayor a 25 no ha sido tan difícil como suena. En este tiempo mi vida ha tenido grandes cambios para bien, estudiar la carrera de medicina me ha traido muchas satisfacciones, además las personas a las que he conocido y la ropa que he comprado me mantienen de buen ánimo. Creo que lo que más me ha ayudado a continuar ha sido no pensar. Entre más peso fui ganando más fácil se mehacía olvidarme de mis metas y de lo bien que se siente adelgazar, entre más tiempo pasaba me sentía menos obsesionada y menos presionada, tal vez más libre. Existió algún punto en el que no comía compulsivamente; desayunaba, comía y cenaba tranquilamente, conservando mi peso porque no intentaba que la comida fuera sana. Simplemente no pensaba.
Pero ha llegado el punto en que tengo que volver a poner los pies sobre la tierra. Coincido con mis familiares y amigos en que, cuando estaba delgada me veía demasiado demacrada, mi cara es delgada y cuando adelgazo me veo mal. Quiero buscar un peso en el que mi cuerpo luzca bien, o al menos con un IMC sano y mi cara no parezca de muerta, no tengo intenciones de asustar a nadie.
He estado muy reflexiva desde ayer y he pensado todo esto a partir de que me probé un bikini y me tomé algunas fotos. Después de ver mis fotos en la computadora no podía creerlo, comencé a llorar y solamente pude dejar de hacerlo cuando me quedé dormida.
La gorda soy yo actualmente, la otra era yo, con 47- 48kg.
FIN.

