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lunes, 28 de enero de 2013

Comprar ropa siendo mil tallas más

Sé que muchas piensan como yo pensaba: no compraré ropa hasta que sea delgada, entonces seré delgada y con ropa bonita, todavía no la merezco. Pero siendo honesta, por más fantasías que tenga de adelgazar 10kg en un mes y 8 en el siguiente mes, no creo que sea posible conmigo, al menos no pronto. Seguiría gorda y además con ropa vieja. Por eso preferí salir a comprar ropa y si en algún momento adelgazo, haré arreglos como lo hacía antes a todas mis prendas.

Siento vergüenza de escribir esto, creo que de todos los blogs que he leido, no conozco a nadie que haya recuperado tanto peso como yo. Quizá es porque dejan de escribir, no las culpo, es terrible, ni siquiera sé si publicaré la entrada.

Desde que iba en camino a la plaza (mall, centro comercial) pensaba en ser lo más madura posible, en comprender que iba a vestir mi cuerpo con la ropa que me entrara y que no me veo más gorda con una talla L solamente porque tiene la letra L en la etiqueta, que si me veo gorda es porque así estoy. Cuando empecé a ver la ropa me di cuenta de que ni en mi más perfecto sueño iba a entrar en una talla S, buscaba todo en talla L, la que ahora es mi talla. Y los pantalones ni se diga, no pensaba comprar porque es lo que más me acompleja (leyendo una novela encontré que la mejor descripción para mi curepo es "cuerpo de guitarra", que es similar al cuerpo de pera, pero siento que suena más bonito llamarlo de guitarra). Al final compré unos jeans blancos porque este semestre comenzaré a ir de blanco a una clase, compré algunas blusas y algunos sueter, que aunque ya se está terminando el frío, seguido los uso abiertos para cubrirme los hombros. La verdad es que disfruté ir de compras y en ningún momento me pasó por la mente llegar a insultarme por mi cuerpo, sí pensaba que sería maravilloso pesar menos, pero en mi cabeza siempre había un "así soy" con cierta resignación y fingía la inocencia de una niña que no sabe de tallas y simplemente usa la que le queda.

Ahora mismo estaba pensando lo raro que es pasar de la talla S o XS a la talla L, y en pantalones ni se diga, tengo al menos tres tallas más. Ni siquiera lo creo, no puedo dejar de pensarlo, recuerdo aquellas veces cuando compraba ropa pesando 47kg y veo todo tan lejano, como cuando vi ese pantalón talla 5 y supe que me quedaría perfecto, me entró como guante y era chiquitito; al menos chiquitito para cubrir estas enormes caderas y nalgas que heredé de mi mamá.

Creo que lo que más temía que me sucediera es lo que me está pasando ahora mismo: pienso que la verdad es que tengo un bonito cuerpo, gorda, sí, aunque los demás lo llamarían "llenita", pero así era mi mamá y era hermosa ¿por qué yo tengo que pesar 20kg menos para ser bonita?. Con ropa bonita me veo bien y bueno... sé que cambiaré de opinión antes de terminar de publicar esto, pero me siento tranquila ahora mismo. Ya me arrepentí y quiero mi 47. Me voy a llorar y gastarme todos los rollos de papel que encuentre para limpiarme los mocos.

Las quiero :c

jueves, 24 de enero de 2013

Fotos para torturarme

Puse al ladito en el blog algunas fotos de cuando era delgada. No sabía que era posible sentir envidia de mí, pero lo es, envidio tanto a la Valentina del pasado.

No sé si tener esas fotos me torturará para bien o me terminará de alejar de mi blog.

Ya no puedo más.

Me odio, gracias.

sábado, 5 de enero de 2013

Dieciocho kilos


Estoy partida en pedacitos, pero todos están en el mismo lugar, me siento gris, no quiero reir, no quiero respirar, no puedo dejar de llorar. Hago todo lo posible por estar mal con mi papá, no arreglo la casa, no arreglo mi vida.
Siento como si lo hubiera perdido todo, me perdí a mí, no sé dónde estoy. Quizá en una caja gris que no me deja escapar. No tengo vida.

Dieciocho kilos

Lo odio todo, me odio a mí, yo quería ser feliz, ya no sé qué quiero si no es desaparecer, me escondo en mi cama, me ausento por siempre debajo de mis cobijas, ojalá fuera invisible. Tengo un miedo terrible a tocarme, la carne se me sale de los pantalones, me estoy consumiendo por dentro. Llevo días soñando que fumo, me gusta pero no compro cajetillas para mí sola, estoy a punto de hacerlo, ¿cómo podría cagar ya más mi existencia? Me da miedo por mis dientes. A la mierda mis dientes, a la mierda todo.

No sé dónde quedé, a dónde se fue toda la puta felicidad, quero terminarme la garganta en sollozos, quiero morirme vomitando, quiero terminar de arrancarme todo el cabello, quiero que no quede más, quiero llegar al fondo para que todo pueda mejorar. Pero estoy tan gris.

Tenía muchas esperanzas por este nuevo año, pero no es el año, soy yo la que se va a la mierda, el mundo sigue. La noche pasada no dormí, parece que esta tampoco dormiré, ya son las 4:30 de la mañana y no paro de llorar.

Me siento cansada, ahora como la mayoría de las noches trataré de dormir pensando que mañana será mejor todo. Ojalá.

Fotos tomadas esta noche. Sorisa más falsa que el viaje a la luna.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Lllega el punto en que adelgazas y...

-...sigues siendo la misma de antes. Ahora eres una versión más flaca de tus mismos problemas. Solamente cambia el peso en la báscula, pero la felicidad prometida cuando llegas a ese peso hermoso no es como la esperabas, ni siquiera te sientes satisfecha con ese número y piensas que quizá desde un inicio la meta estuvo mal planteada, te equivocaste, necesitas un número más bajo y una figura más escuálida para ser feliz. Pasa que la ropa no te queda como esperabas, el dinero que ahorrabas para comprar ropa cuando fueras delgada te lo gastaste en comida para darte atracones de los que después te arrepentías y sentías que morías, pasa que la vida no te ha estado esperando como tenías previsto y cuando menos te das cuenta, tienes años con la misma angustia oprimiéndote el pecho en la que solamente hay dos opciones: tener mucha hambre o sentirte gorda porque acabas de comer. 

-¿Dónde quedaron mis 47 kilos que me hacían tan feliz? No eran los kilos, tonta, eras tú. No era pesar menos, era que eso te inspiraba a hacer las cosas bien. Jamás ese numerito te trajo la felicidad, la felicidad la buscabas tú en los pequeños detalles, en aprender a esperar mientras tu cuerpo se consumía en el hambre, esperabas con cosas buenas, esperabas con té, esperabas con quehaceres de la casa, con buena música y leyendo por las mañanas, por las tardes compartías con tu familia la única comida raquítica que te permitías, disfrutando a cada bocado porque sabías que no habría más hasta el día siguiente, te proponías retos, inventabas ocupaciones, salías con cualquier pretexto para evitar comer, te sentías bonita. Entonces tenías una meta y tenías un buen motivo para despertar todas las mañanas, eras feliz.

No sé por qué tengo versiones diferentes de cuando pesaba tantos kilos menos. Yo recuerdo que era feliz, pero quizá siempre estuvo esa angustia cuando dejaba de ocuparme. No lo sé.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Vacaciones: me-par-ten-en-pe-da-ci-tos

Hacía tanto que no escribía, sólo de pensarlo se me llenan de lágrimas los ojos, como cuando abrazas a tu almohada con la que siempre lloras. Necesitaba tanto esto, no había podido hacer nada, estando en tiempos de escuela no tengo tiempo de nada, creo que es una de las más fuertes razones que tengo para amar mi escuela: no siento nada.

Oficialmente llevo desde el martes de vacaciones, tengo que mirar en el relojito de mi PC para darme cuenta de que a penas es miércoles a las 5:18 de la mañana y no he dormido, he sentido que esto es una eternidad, los exámenes terminaron hace ya más tiempo y por lo tanto la presión disminuyó y la parte mía que se siente triste, rota en pedazos ha vuelto. 
Ya no quiero estar aquí en mi cuarto encerrada, es un desastre, a penas puedo ver el suelo en la parte que está a la derecha de mi cama, la parte del suelo al lado izquierdo está tapizada de ropa revuelta limpia con sucia y la limpia ya no debe estar tan limpia, pero no me importa porque generalmente si no la he usado es porque no me entra.

Las necesito aquí, ojalá que estén bien, yo planeo venir más seguido, ya que estoy de vacaciones, quiero cambiar las cosas conmigo, quiero arreglarme esta mente que no me deja respirar ya, siento tanta angustia, esa sensación de ácido en el pecho, ya no aguanto.

En cuanto a lo del accidente estoy excelente físicamente, me quedó una marca en el hombro, como una zona de piel con tonos más oscuros combinados con claritos y en las piernas todavía tengo rastro de esos moretes, parece que tardarán mucho en quitarse, se volvieron verde-amarillo transparentosos.

Uff, tengo tanto por contar aquí, que creo que la felicidad de mi vida, además de mi familia, se resume a mi laboratorio de inmunología, soy instructora en algunos grupos, que son de segundo semestre (yo soy de tercero, pasé a cuarto), la mayoría son de mi edad o más grandes, pero aun así represento una autoridad ante ellos y eso me emociona tanto jaja. Además que gracias a ese laboratorio conocí a muchas personas a las que ahora considero tan importantes. Luego entraré a detalle con esto.

Ay muchachas, por la tarde planeo leerlas, no quiero dormir hoy, me importa poco si en tiempos de clases no duermo por estudiar y en vacaciones no duermo por estar loca, pero es que si me duermo no querré despertar hasta las 5pm y se me va todo a la mierda porque ya no alcanzo a hacer quehacer antes de que llegue mi papá o a bañarme o a lavar ropa y que se seque antes de la noche.

Por lo pronto me voy, ha sido un placer pasar por acá, espero que las que preguntaban por mí puedan saber que estoy bien, respiro y pronto estaré cada vez mejor.

Peso de hoy: 65.4 (con ropa porque no me atrevo a saber mi peso real). Simplemente no puedo creerlo. Me tomo dos laxantes. Sé que no sirven de nada para perder peso pero me hacen sentir mejor.

Las quiero.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Accidente en cuatrimoto. Tapalpa

Estábamos en Tapalpa Samuel, Sergio y yo y decidimos ir a la presa en la cuatrimoto de Samuel. 
Yo iba manejando, ibamos por una carretera de pavimento y debíamos dar la vuelta en un cruce que es un caminito de tierra, al dar la vuelta se volcó la moto en la que ibamos porque no supe cómo frenar, de repente sólo cerré los ojos y sentí mi cabeza arrastrarse en las piedras, se me jalaba el cabello y mi cara se quemaba con las piedras que rodaban debajo de mí. Quería dejar de arrastrarme pero no podía parar, cuando por fin dejé de arrastrarme tenía la cuatrimoto encima de mi pierna izquierda y ni siquiera recuerdo que me costara trabajo sacarla, me levanté y no podía respirar. Sentía como si mis pulmones fueran del tamaño de un limón, a penas me entraba aire y entonces volteé con mis amigos, Samuel decía: puta madre. Y Sergio estaba callado, les pregunté que si podían respirar y me dijeron que muy poco, igual que yo.
Samuel tenía la boca llena de sangre y toda mitad derecha de la cara raspada, le sangraba la nariz y las manos, no dejaba de quejarse, como si algo le doliera horrible.
Sergio sangraba de la nariz por fuera y por dentro, se le hizo un charco de sangre en las manos y le escurría hasta los tenis. También tenía la frente raspada.
Pasaron como cinco minutos y venía una camioneta desde el camino que debimos tomar para la presa, le dije a Sergio que volteáramos la moto y entre los dos la volteamos. El señor que iba en la camioneta nos veía raro y nos preguntó si necesitábamos algo y si quería que llame una ambulancia, le dijimos que no y se fue.
Fuimos al centro de salud, Sergio manejaba y en la parte de atrás de la moto ibamos Samuel y yo, Samuel empezó a ponerse raro, no contestaba a lo que le decía y no se sostenía en la moto, yo le decía que se agarrara y él no quería, lo detuve yo y lo iba cuidando, de repente volteaba los ojos y los dejaba en blanco y me asustaba mucho, le decía que no se durmiera y estaba despierto, pero yo sentía que en cualquier momento se iba a desmayar.
Llegamos al centro de salud y acostaron a mis amigos en unas camas, a Samuel le pusieron suero con antibiótico y analgésico, y a los dos le lavaron las heridas, a mí no me hicieron nada, yo me lavé una herida que se me hizo en el hombro. Descartaron fracturas y demás. Nos dieron de alta en unas dos horas.
[Quité fotos]


Una semana después


En esta pierna me cayó la moto. Rodilla inflamada.
Mi hombro va mejorando, duré días sintiendo dolor como si me hubiera quemado, se me quitó la piel pero no se me hacía costra y a penas ayer comenzó a verse rosita, pero sigue sin haber costra, parece que así es como va a sanar.

Gracias por leerme y las quiero :)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Ya no puedo

Peso: 61.6kg
Llevo días muy triste, no sé qué me pasa. Siento que no puedo, no estoy estudiando, todos estudian mucho para sus clases y se desvelan leyendo, yo estoy durmiendo 12 horas y no estudio, de verdad no estoy estudiando nada, mañana expongo a la 1pm de una materia importante y a las 3pm de una materia no tan importante, no he leido ninguno de los dos temas y no siento que nada me presione, podría irme a dormir tranquilamente y despertar sin haber hecho nada. No me importa. Estoy pensando en pedir el semestre y darme de baja para empezar dentro de seis meses con las ganas repuestas, pero siendo sincera las ganas no volverán si me hundo en la depresión de no tener nada que hacer.
Me siento impotente, como si fuera la víctima de mis desórdenes mentales que ahora se esfuerzan por lograr autosabotearme, sé que puedo levantarme por las mañanas a estudiar, pero no lo hago. Sé que puedo esforzarme más, dormir menos, comer menos, sonreir más, pero no lo hago. Sé que puedo ser feliz, pero no lo soy.
Me peleé con mi amiga G, me siento tan mal porque yo fui la que creó toda la pelea y la que terminó enojoada, soy una tonta, ya no nos vemos seguido, su papá le tiene prohibido verme desde siempre pero antes cualquier pretexto era bueno para vernos, ahora con suerte nos vemos una vez cada dos semanas.
Paso los días queriendo llorar, queriendo no hacer nada, arruinando todo, ya no pouedo, ya no quiero.