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jueves, 28 de octubre de 2010

Estoy más flaca...

... que una vaca.
Sí, sí, pero eso cualquiera. Peso unos 52 kilos, no lo sé, tal vez esté en 51, no me he pesado, pero la última vez que me pesé estaba en 52 y no tengo motivos para pesar menos que eso. Estoy engordando demasiado

Assshhh, había escrito una entrada toda larga y se me borró, no la pude recuperar ¬¬. En resumen era que estoy gorda y triste, pero que ahora haré algo. Mi plan es no desayunar, comer con mi familia y no cenar. Espero bajar algo con eso.
Escribiré lo que peso diario en un cuadrito que haré al lado del blog.

Y bueno, como mi entrada ya se hizo toda fea, mejor les pongo una foto mía para que tengan algo qué comentar xD. Me gustó cómo salí, hasta me veo bien. Generalmente no soy así de "bonita" como salí en la foto. (Sí, para mí... salí bien en la foto). Pero bueh, algunas cámaras sacan a relucir hasta los atributos más enterrados en mi fealdad.

(Ya quité la foto)


PD. Perdón por no actualizar antes, pero estuve como mil días sin internet, es horrible. Gracias a todas las que me leen, de verdad lo valoro, me hacen sentir bien.



miércoles, 13 de octubre de 2010

Ya no me queda tiempo

Espero seguir en 49kg, no creo que menos. Pero ya no tengo tiempo, necesito pesar menos de 47 antes del 26 de octubre que es cuando veré a Catalina (mi "amiga" que me dijo que no me hablaría hasta que pidiera ayuda) y me verá más gorda. La última vez que me vio pesaba 47kg. Tengo miedo porque para todos la palabra "anoréxica" es sinónimo de una mujer flaca, frágil, huesuda y yo estoy gorda. No quiero que piense que le conté de mis desórdenes alimenticios para llamar la atención, porque no fue así, pero siento que si me ve más gorda que la vez pasada pensará que soy una tonta y que de anoréxica no tengo nada (a veces lo creo yo también). Me encantaría que me viera delgada y que notara que a pesar de todo puedo ser feliz. Porque lo soy. Pareciera que no porque últimamente sólo escribo entradas pesimistas, pero el resto del tiempo estoy feliz.

Tengo de hoy al 25 de octubre para hacer algo.  Serán unos dos o tres kilos en 13 días. Pero se atraviesan dos domingos y  es todo un caos. Escribiré diario o por lo menos más seguido, eso me motiva,. No sé si lo pueda lograr, estoy nerviosa. A partir del sábado me pesaré diario y actualizaré mi peso. Haré un plan al ladito del blog.

Necesito ánimos y que alguien me diga que puedo hacerlo T_T.

sábado, 9 de octubre de 2010

Quiero vomitarlo todo

Esta mañana estaba feliz porque me pesé y la báscula marcó 49kg. Justo eso quería, sinceramente no esperaba un kilo más o un kilo menos. Estuve todo el día bien, hasta las siete de la noche sólo había tomado un té light  hasta que, como era de esperarse, tuve que comer con mi familia. Lo detesto. Pero me siento culpable si no como con ellos porque es el único momento en el que estamos juntos, el resto del tiempo está cada quien en su habitación (si es que no estamos en la escuela o trabajando).
Ahora me siento triste, tengo ganas de vomitarlo todo. Quiero vomitar la comida de hoy, la de ayer, arrojar con el vómito la culpabilidad que me está matando y ese sentimiento de no ser lo suficientemente fuerte como para decir que comeré luego y cuando nadie lo note, tirar la comida. Quiero vomitar mis pensamientos, vomitar mi alma, mi manera de pensar, quiero vomitar lo que soy. De sólo pensar que mañana es domingo y tendré que comer demasiado siento que muero, quisiera vomitar ahora lo que comeré mañana. Me gustaría sacarlo todo, quedarme vacía en todos los aspectos.
No lo haré, vomitar me daña y me enferma, debo aceptar que ya no es una opción, no me dejaré seducir por las ganas de sentirme vacía. 
Quiero llorar un rato y volver a estar feliz como al inicio del día. Después tal vez haga ejercicio con la bicicleta estática, sé que eso me hará sentir mejor. Estaré bien, lo prometo.

martes, 5 de octubre de 2010

Esto de tener una amiga igual que yo

Estos días he despertado con ganas de no comer nada nunca más. Pero llego a la escuela y mi amiga (la que tiene desórdenes alimenticios) me dice:
Amiga:¿ Te está yendo bien?
Yo: Sí, no tengo ganas de nada. (con esto, entre nosotras entendemos que no quiero comer)
Amiga: A mi me está yendo pésimo, tengo mucha ansiedad. ¿No tienes hambre?
Yo: No, nadita
Amiga: Es que a mi se me antojaba ir por un pan o por tamales, no sé. ¿A dónde vamos?¿No quieres comer nada?
Yo: Pues no se me antoja nada
Amiga: Ahh  ¿entonces no quieres comer?
(se supone que aquí es cuando debería decir que no quiero)
Yo: Pues sí, si tú quieres vamos a comer algo.
(Y nos vamos a comer...)

Es que cuando me mira con cara de "comamos, por favor" no me puedo resisitir, siento como que debo estar con ella y llego a ser tan solidaria que pienso que si a ella le va mal, a mi me tiene que ir mal también. Me parece que es más bien un pretexto que pongo para comer y comer.
Lo peor de todo es que cuando ella por fin retoma el control yo ya no puedo parar, no puedo dejar de comer y ella ya está bien. Evito sabotear sus planes y no le digo que comamos, reservo mis atracones para mi sola en casa.

Y ahora es cuando recuerdo la forma en que supimos que las dos teníamos un desorden alimenticio (o varios).

Cuando nos conocimos y empezamos a platicar ella de repente sacaba a la plática el vomitar la comida. Decía cosas como. "¿Te atreverías a venir con falda a la escuela? ¿Te atreverías a cortarte el pelo muy muy corto? ¿Te atreverías a vomitar la comida?" Claro que yo siempre negaba eso último. En realidad negaba todo, preguntaba muchas cosas sin sentido. Yo creía que lo decía por tonta, pensé que era una de esas obsesionadas con la anorexia y la bulimia porque le parece interesante o algo por el estilo. Un día, después de haber engordado kilos y kilos. Con mis 59 kilotes le dije:

Yo: Ya no soporto, he subido un montón de peso. Quiero bajar, debo hacer algo, voy a hacer lo que sea.
Amiga: ¿Lo que sea?
Yo: Lo que sea (con una gran sonrisa de complicidad y de saber que las dos sabemos que la otra lo sabe).
Amiga: Ven, vamos a platicar.

Empezamos a preguntarnos cosas, a platicarnos cómo había sido que nos metimos en esta gran porquería de dejar de comer y después atracarnos para luego vomitar. Le conté que había llegado a pesar 51 kilos hacía ya más de medio año y que quería volver a pesar eso y tal vez un afortunado día pesar menos de 50kg. Siempre quise una amiga que viviera esto conmigo. No es que quisiera enfermar a alguien, sino conocer a alguien que ya esté enfermo. Es un apoyo grandísimo tener a alguien que te entiende y tiene los mismos complejos e ideas tontas.

En otros temas. No sé cuánto peso, me pesaré el sábado y lo escribiré en el blog. Espero pesar menos de 50kg, quiero un 49 ¡¡por favor!!

martes, 28 de septiembre de 2010

Ya no puedo más

Estoy gorda, gorda, gorda y aguada. Ya no quiero hacer promesas ni decir que todo va a estar bien porque tal vez no lo esté. No puedo cumplir nada, no estoy logrando nada. Mi cuerpo es horrible, me siento fea, muy fea. Me miro al espejo y me veo toda ancha, cubro todo el espacio, la ropa no me queda igual, nada, nada es igual. Y no quiero ser pesimista, pero es lo que hay; pesimismo nada más.
Hay días en que me despierto toda optimista, como diario y pienso "ahh, seguro que hoy no comeré, no quiero comer". Y en menos de dos horas ya estoy comiendo. Nunca me había decepcionado tanto de mi. No sé cuánto peso, no me quiero pesar. No lo haré y engordaré hasta que mi ropa no me entre, para que luego cuando me pese la báscula marque algo más que 59kg. Seré tan gorda, tan fean, tan fracasada, tan infeliz. No quiero que eso pase, pero si sigo así no tardaré en conseguirlo.

Estoy triste =(

viernes, 24 de septiembre de 2010

Mi mente agobiada

Mi mente está dividida en dos. En realidad son pequeños pedacitos, pero los que predominan en mi conversación mental son dos:
ValenGorda  y Valentina.
Y siempre tienen conversaciones en mi cabeza más o menos así:

En el salón de clases.
-Mira, ella vende empanadas, compra una.
-Pero acabo de planear no comer.
-No es justo, todos traen una empanada.
-Sí, ya sé, pero tú no tendrás una.
-Mira, hasta las flaquitas de allá traen una.
-Pues bueno, bien por ellas que comen y no engordan, pero yo engordo hasta con pensar en comida, así que deja de pensarlo.
-Pero yo creo que si ellas pueden ser delgadas comiendo esa empanada tú también puedes.
-No, claro que no, yo no tengo su fantástico metabolismo.
-Pero comiendo cosas sanas nadie engorda.
-Una empanada no es sana.
-Pero cuando comes cosas sanas de vez en cuando está bien comer una empanada.
-Bien, lo dejaremos para cuando coma cosas sanas, ahora soy un cerdo.
-Mira, aquella se ve riquísima, además no creo que tenga tantísimas calorías y si te controlas y sólo desayunas eso no creo que engordes.
-Tú sabes que no podré controlarme, siempre me engañas de esa forma para empezar a tragar y luego no me dejas de fregar con que coma más. Además no quiero gastar dimero.
-Ay ¿qué son 7 pesos?
-Pues ya con eso tengo que cambiar un billete y me gasto todo el cambio en mensadas.
-Pues si te sabes controlar y sólo gastas 7 pesos estará bien.
-Pero tú sabes que no me puedo controlar.
-Corre ve a comprar, ya se va la de las empanadas.
-¡Que no voy a ir! Qué bueno que ya se va.

En casa.
-Hoy sólo he tomado agua, a veces es bueno comer algo sólido.
-Bueno, a veces pero no ahora.
-¿Por qué no?
-Porque estoy engordando muchísimo.
-Pero una galleta no te engordará más.
-En eso tienes razón, si fuera una galleta en todo el día las cosas estarían bien. Pero nunca puedo lograr eso, a penas abro la boca y ya no la puedo cerrar.
-Porque quieres, si supieras controlarte una galleta estaría bien.
-Pues controlarme es lo que trato de hacer ahora.
-Ya te controlarás mañana, vamos por galletas, leche, salchichas, la comida de ayer, tortillas, pan, miel, cereal, un pan, refresco... tenemos que comer todo lo que esté en la cocina.
-No quiero, sabes que eso es lo peor que puedo hacer.
-Pero ya mañana empezarás, disfruta este día. Además puedes empezar hasta el lunes y disfrutar estos tres días.
-No es una opción, recuerda que comer no es una opción.
-Bueno, ve y prepárate una zanahoria con limón.
-Sabes que no hay zanahorias y que si abro el refri me antojarás todo lo que hay dentro.
-Bueno, de todas formas necesitamos comer.
-No, yo no lo necesito.
-Claro que sí, todos necesitamos comida para vivir.
-Pues sí, pues sí, ya sé. Pero puedo vivir unos días sin comer, son dos días, no seas nena. Además sabes que el ayuno es lo que te funciona.
-Pero no es justo, todos comen y tú no.
-Yo no tengo la culpa de que ellos tengan un metabolismo genial, que no les importe engordar, que no estén interesados en adelgazar o que se amen con todo y lonja.
-No es justo. No me gusta esto, deberíamos pedir ayuda, estar bien. Quiero recuperarme.
-Sí, ya me vas a venir con lo mismo, para tí "recuperación" significa "comer todo lo que pueda en el menor tiempo posible".
-Yo quiero comida, la necesito. Sólo un pedacito, una moridita, una migajita. (lloro patéticamente)
-Ya sé, tampoco quiero que esto sea de esta manera, pero así tiene que ser. ¿A poco no quieres adelgazar?
-Sí
-¿Y comiendo lo vas a lograr?
-Sí, comiendo sano.
-Ya sabes que no se puede porque en mi casa no hay comida sana. No tenemos opción, no la tenemos. ¡Entiende eso!

Y así es diario, ¿les pasa a ustedes también?

Dos días sin comida... podré?

Díganme que puedo, díganme que puedo, díganme que puedo, denme ánimos, yo sé que puedo pero necesito que alguien más crea en mí para sentir presión. Es que ya estoy muy obesa xD.
No comeré hoy ni mañana. Díganme que puedo, díganme que puedo.
Ya me voy a la escuela que voy tarde, pero antes quería escribirlo en el blog para sentirme presionada. Es que yo sé que puedo pero últimamente estoy toda débil de voluntad.
No cederé, no cederé, no cederé, no cederé. Comeré hasta el domingo =D