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viernes, 19 de noviembre de 2010

Estoy emocionada

Este 26 de noviembre viajaré a la capital de mi país. Me invitaron a la grabación del DVD de un concierto en vivo de mi cantante preferido. La idea es que él cantará mientras varias amigas (de Monterrey y DF) y yo seremos el público y es posible que salgamos en el DVD. Estoy muy emocionada, hace más de un año que no veo a esas amigas, además el concierto va a estar increíble.
Así que debo hacer las cosas bien y comer lo menos posible, porque ya me queda sólo una semana para el viaje y debo estar lo más delgada que pueda. Quiero lucir bien, o por lo menos no tan mal.

Ayer pesaba 48.8 kilos y como estuve ocupadísima todo el día se me olvidó por completo la comida, ya cuando llegué a casa no había nada de comer (¡perfecto!), así que me fui a dormir. Hoy desperté, me pesé y estaba en 48kg justos. Me hizo sentir tan bien, tan fuerte, con voluntad, ligera, feliz, realizada, linda. Pero a la vez me sentía cansada y temblaba, pero no de frío, era debilidad. Y de repente oí esa voz en mí que siempre intenta protegerme, decirme que no debería maltratarme de esa forma y que alguna vez  prometí que no me haría daño nunca más, además debía caminar a la escuela y con esa tembladera no podía caminar bien, mucho menos escribir. Así que, derrotada por la voz de mi conciencia bajé a la cocina y desayuné cereal. Sé que arruiné el 48 porque además del cereal comí con mi papá en la tarde. Pero logré ir a la escuela sin sentir que en cualquier momento me tiraría al suelo de estar tan débil. Y bueno, ya veré mañana qué tanto subí.

Por lo pronto me les voy, gracias a todas las que me comentan, de verdad me emociona mucho ver sus comentarios. 

PD. No estoy segura de mencionar el nombre del artista, es que buscando cosas de ese cantante es posible que encuentren mi Facebook personal. Y sé que ustedes no tienen malas intenciones, pero hay muchas personas malas por internet. Así que prefiero no arriesgarme a que luego se entere medio mundo de la existencia de mi blog.

sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Y si tengo anemia?

Ayer salí de la escuela y caminé hacia mi casa con unas compañeras de clase. Mi casa les queda de paso y gran parte del camino iba platicando con una de ellas.

Marie: Ay, no he desayunado y tengo mucha hambre, es que mi mamá me da unas pastillas que aumentan el apetito.
Yo: ¿Y eso para qué?
Marie: Es que tengo anemia y quieren que coma más. Pero ve, estoy gordita. (Baja el cierre de su chamarra y me muestra su panza)
Yo: ¿Y cómo supieron que tienes anemia?
Marie: Pues hace un tiempo estuve enferma de gripe como tres semanas, me terminé tres tratamientos diferentes y no mejoré ni tantito. Entonces me mandaron a hacer unos análisis de sangre y resultó que tengo anemia. Dice el médico que  no podía recuperarme de la gripe porque tenía bajas las defensas por tener anemia.

Y bueno, luego saqué mis propias conclusiones, porque me sucede algo parecido con la infección que tengo en la garganta y oidos. He pensado que tal vez no me recupero por tener anemia. Ya llevo tres tratamientos diferentes y no me recupero del todo. Siempre hay una mejora pero luego vuelve a estar como antes. Tengo miedo de tener anemia,  creo que de pequeña la tuve y soy bastante propensa a tenerla. Además me aterra pensar que mi papá me obligará a comer de más o algo así. Aunque me sentiré peor si todo se me va al carajo, me enfermo de gravedad y me internan. Creo que de cualquier forma todo va a concluir en que mi papá se entere de mi anemia. Espero que  sean sospechas tontas y que mi anemia esté sólo en mi imaginación. No quiero tener anemia, necesito vitaminas o algo. Estoy consciente de que no como lo que debería. Como puras porquerías y chatarras.

No sé qué hacer. Creo que iré al doctor para que me haga un cultivo. Tal vez sea sólo que no ha dado en el clavo con eso del tratamiento. Espero que con eso se solucione, tengo miedo. No quiero quedar mal de los oídos =(. Aunque si tengo anemia me imagino que el tratamiento fallará y es ahí cuando me mandarán a hacer análisis de sangre y sabrán de mi anemia. Pero ya no quiero cargar en mi conciencia esto de estar enferma, me siento mal conmigo, como si no me valorara lo suficiente como para ir al médico. Además quiero ponerme en manos de mi papá y el doctor. Quiero dejar de ocultar mi enfermedad por pensar que yo me la causé, será peor después cuando esté más enferma.

Y bueno, en otros temas (que con esto de estar enferma y preocupada pasan a ser poco importantes) voy bien con la comida, estoy controlada pero odio los sábados y domingos, es obligatorio comer de más. Detesto arruinar lo poco que he logrado los demás días.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿Qué tan fuerte debo ser?

He estado pensando en las personas gordas, muy gordas y en las no tan gordas. Esas personas que tenían un peso más bajo del que tienen ahora, que hicieron dieta y bajaron 10, 20 ó 30 kilos para después dejarse vencer por la comida y ganar más peso del que perdieron antes. Y por mi cabeza sólo pasa: "Pero, ¿cómo es que se abandonaron de esa forma? ¿Qué no se dan cuenta de lo mucho que han engordado, de que su esfuerzo se ha ido a la mierda? Y si lo notan ¿Por qué no hacen nada? ¿Por qué siguen comprando tacos, comiendo frituras, y destruyendo su cuerpo de esa manera?" Y después pienso en mí, me da verguenza pensar que esas personas son muy tontas y poco capaces y luego darme cuenta de que soy igual. De que me he abandonado por completo, como lo que quiera, cuando quiera. Bajo de peso sólo de milagro o por estar deshidratada.

Me la paso haciendo planes y fracaso en todos. ¿Y lo positivo? Lo positivo de todo el temita es que ya me di cuenta de las estupideces que me la paso haciendo. Y ya no lo haré (eso digo ahora que no tengo hambre ni ansiedad). Además ya me aburrí de ver ropa y pensar "si estuviera flaca me pondría eso". Ahora seré flaca y me pondré cualquier tipo de ropa sin verme ridícula (sí, a veces es bueno soñar). Otra cosa positiva es que no me rindo ni me desiluciono, no me siento una fracasada y sé que volveré a bajar de peso.

Estuve anotando mi peso acá al ladito y no puede ser que varíe tanto, debo empezar a bajar solamente, ya no subir. ¿Y cómo lo voy a hacer? No sé, pero si sigo así nuna llegaré a 43 kilos.

Por cierto. ¿Alguna de ustedes está enferma de la garganta y los oidos a causa del vómito? Es que dejé de vomitar (desde julio) pero mi garganta y oidos siguen mal, ya fui con el médico y me ha recetado mil cosas pero nada funciona. Y no quiero decirle que creo que es porque vomitaba. ¿A alguna de ustedes la han tratado por eso?¿Qué medicamento les dieron?

jueves, 28 de octubre de 2010

Estoy más flaca...

... que una vaca.
Sí, sí, pero eso cualquiera. Peso unos 52 kilos, no lo sé, tal vez esté en 51, no me he pesado, pero la última vez que me pesé estaba en 52 y no tengo motivos para pesar menos que eso. Estoy engordando demasiado

Assshhh, había escrito una entrada toda larga y se me borró, no la pude recuperar ¬¬. En resumen era que estoy gorda y triste, pero que ahora haré algo. Mi plan es no desayunar, comer con mi familia y no cenar. Espero bajar algo con eso.
Escribiré lo que peso diario en un cuadrito que haré al lado del blog.

Y bueno, como mi entrada ya se hizo toda fea, mejor les pongo una foto mía para que tengan algo qué comentar xD. Me gustó cómo salí, hasta me veo bien. Generalmente no soy así de "bonita" como salí en la foto. (Sí, para mí... salí bien en la foto). Pero bueh, algunas cámaras sacan a relucir hasta los atributos más enterrados en mi fealdad.

(Ya quité la foto)


PD. Perdón por no actualizar antes, pero estuve como mil días sin internet, es horrible. Gracias a todas las que me leen, de verdad lo valoro, me hacen sentir bien.



miércoles, 13 de octubre de 2010

Ya no me queda tiempo

Espero seguir en 49kg, no creo que menos. Pero ya no tengo tiempo, necesito pesar menos de 47 antes del 26 de octubre que es cuando veré a Catalina (mi "amiga" que me dijo que no me hablaría hasta que pidiera ayuda) y me verá más gorda. La última vez que me vio pesaba 47kg. Tengo miedo porque para todos la palabra "anoréxica" es sinónimo de una mujer flaca, frágil, huesuda y yo estoy gorda. No quiero que piense que le conté de mis desórdenes alimenticios para llamar la atención, porque no fue así, pero siento que si me ve más gorda que la vez pasada pensará que soy una tonta y que de anoréxica no tengo nada (a veces lo creo yo también). Me encantaría que me viera delgada y que notara que a pesar de todo puedo ser feliz. Porque lo soy. Pareciera que no porque últimamente sólo escribo entradas pesimistas, pero el resto del tiempo estoy feliz.

Tengo de hoy al 25 de octubre para hacer algo.  Serán unos dos o tres kilos en 13 días. Pero se atraviesan dos domingos y  es todo un caos. Escribiré diario o por lo menos más seguido, eso me motiva,. No sé si lo pueda lograr, estoy nerviosa. A partir del sábado me pesaré diario y actualizaré mi peso. Haré un plan al ladito del blog.

Necesito ánimos y que alguien me diga que puedo hacerlo T_T.

sábado, 9 de octubre de 2010

Quiero vomitarlo todo

Esta mañana estaba feliz porque me pesé y la báscula marcó 49kg. Justo eso quería, sinceramente no esperaba un kilo más o un kilo menos. Estuve todo el día bien, hasta las siete de la noche sólo había tomado un té light  hasta que, como era de esperarse, tuve que comer con mi familia. Lo detesto. Pero me siento culpable si no como con ellos porque es el único momento en el que estamos juntos, el resto del tiempo está cada quien en su habitación (si es que no estamos en la escuela o trabajando).
Ahora me siento triste, tengo ganas de vomitarlo todo. Quiero vomitar la comida de hoy, la de ayer, arrojar con el vómito la culpabilidad que me está matando y ese sentimiento de no ser lo suficientemente fuerte como para decir que comeré luego y cuando nadie lo note, tirar la comida. Quiero vomitar mis pensamientos, vomitar mi alma, mi manera de pensar, quiero vomitar lo que soy. De sólo pensar que mañana es domingo y tendré que comer demasiado siento que muero, quisiera vomitar ahora lo que comeré mañana. Me gustaría sacarlo todo, quedarme vacía en todos los aspectos.
No lo haré, vomitar me daña y me enferma, debo aceptar que ya no es una opción, no me dejaré seducir por las ganas de sentirme vacía. 
Quiero llorar un rato y volver a estar feliz como al inicio del día. Después tal vez haga ejercicio con la bicicleta estática, sé que eso me hará sentir mejor. Estaré bien, lo prometo.

martes, 5 de octubre de 2010

Esto de tener una amiga igual que yo

Estos días he despertado con ganas de no comer nada nunca más. Pero llego a la escuela y mi amiga (la que tiene desórdenes alimenticios) me dice:
Amiga:¿ Te está yendo bien?
Yo: Sí, no tengo ganas de nada. (con esto, entre nosotras entendemos que no quiero comer)
Amiga: A mi me está yendo pésimo, tengo mucha ansiedad. ¿No tienes hambre?
Yo: No, nadita
Amiga: Es que a mi se me antojaba ir por un pan o por tamales, no sé. ¿A dónde vamos?¿No quieres comer nada?
Yo: Pues no se me antoja nada
Amiga: Ahh  ¿entonces no quieres comer?
(se supone que aquí es cuando debería decir que no quiero)
Yo: Pues sí, si tú quieres vamos a comer algo.
(Y nos vamos a comer...)

Es que cuando me mira con cara de "comamos, por favor" no me puedo resisitir, siento como que debo estar con ella y llego a ser tan solidaria que pienso que si a ella le va mal, a mi me tiene que ir mal también. Me parece que es más bien un pretexto que pongo para comer y comer.
Lo peor de todo es que cuando ella por fin retoma el control yo ya no puedo parar, no puedo dejar de comer y ella ya está bien. Evito sabotear sus planes y no le digo que comamos, reservo mis atracones para mi sola en casa.

Y ahora es cuando recuerdo la forma en que supimos que las dos teníamos un desorden alimenticio (o varios).

Cuando nos conocimos y empezamos a platicar ella de repente sacaba a la plática el vomitar la comida. Decía cosas como. "¿Te atreverías a venir con falda a la escuela? ¿Te atreverías a cortarte el pelo muy muy corto? ¿Te atreverías a vomitar la comida?" Claro que yo siempre negaba eso último. En realidad negaba todo, preguntaba muchas cosas sin sentido. Yo creía que lo decía por tonta, pensé que era una de esas obsesionadas con la anorexia y la bulimia porque le parece interesante o algo por el estilo. Un día, después de haber engordado kilos y kilos. Con mis 59 kilotes le dije:

Yo: Ya no soporto, he subido un montón de peso. Quiero bajar, debo hacer algo, voy a hacer lo que sea.
Amiga: ¿Lo que sea?
Yo: Lo que sea (con una gran sonrisa de complicidad y de saber que las dos sabemos que la otra lo sabe).
Amiga: Ven, vamos a platicar.

Empezamos a preguntarnos cosas, a platicarnos cómo había sido que nos metimos en esta gran porquería de dejar de comer y después atracarnos para luego vomitar. Le conté que había llegado a pesar 51 kilos hacía ya más de medio año y que quería volver a pesar eso y tal vez un afortunado día pesar menos de 50kg. Siempre quise una amiga que viviera esto conmigo. No es que quisiera enfermar a alguien, sino conocer a alguien que ya esté enfermo. Es un apoyo grandísimo tener a alguien que te entiende y tiene los mismos complejos e ideas tontas.

En otros temas. No sé cuánto peso, me pesaré el sábado y lo escribiré en el blog. Espero pesar menos de 50kg, quiero un 49 ¡¡por favor!!