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martes, 6 de julio de 2010

Vuelve la señorita desaparecida

Llevo días, tal vez semanas intentando escribir algo, pero cuando empiezo a escribir pienso "¡qué tontería!" y lo borro. Mi vida es taaaaan equis, que lo único que me inspira para escribir son pequeñas tonterías, aunque a veces me divierten o me emocionan, cuando lo pienso demasiado noto que no era tan genial como creí xD. Así que decidí no pensar demasiado las cosas, porque me gusta escribir, me levanta el ánimo, me hace sentir que mis problemas, ideas, pensamientos, sandeces y demás ya no son sólo míos, son ahora míos y de mi blog/hoja/quien llegue a leerme. Que no creo mucho en este último porque no soy muy constante y a todos les desagrada leer a alguien que escribe cada que viene el papa.

La última entrada hablaba de mi meta para cumpleaños, lo logré y fui la persona más feliz del mundo, estaba tan inspirada que días después llegué a pesar 46.5kg. No lo podía creer, todo era tan perfecto, me sentía tan ligera que creía que cualquier ráfaga de viento podría llevarme. Pero como todas las cosas buenas duró poco y eso me causa bastante gracia, es que en el fondo yo sabía que no duraría mucho con ese peso, pero lo disfruté el día que duró xD. Era domingo y mi papá estaba en casa, así que es obligatorio desayunar y también comer. Bajé, me seví un cereal y mi papá empezó a decirme cosas como "estás muy flaca" "me estás asustando" "nunca habías estado así" y yo sólo seguía callada, no sabía qué decirle. Me senté en el una de las sillas del desayunador y más o menos así fue la conversación.

Papá: ¿Cuánto pesas?
Yo: No sé (bajé la cabeza)
Papá: Es que ya te estás pasando, estás adelgazando mucho. Y ¿Cómo no vas a saber cuánto pesas si tienes la báscula en tu cuarto?
Yo: No sé, no me he pesado.
Papá: Mi papá siempre fue robusto, pero un tiempo le dio por bajar de peso, empezó a adelgazar y fue cuando estaba delgado que se enfermó de cáncer, porque tenía las defensas muy bajas. No quiero que eso te pase. Así que ahorita, te vas a pesar y de ese peso no quiero que bajes más. ¿Entendido?
Yo: Sí (todavía mirando hacia abajo)

La única moraleja de esa conversación es que ¡¡me dijo que yo era robusta!!. Aunque creo que se refería a que fui robusta, pero ahora no lo soy, da igual. Eso aumenta mi miedo de volver a los 59kg. Pero sé que es algo que no pasará.

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